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la evolución del 'coworking' se instala en culla

Bienvenidos al 'coliving rural': una nueva manera de teletrabajar fuera de la ciudad

Anna Almenar, cofundadora del proyecto 'Ruralco' en Culla, presentará el 28 de octubre esta nueva forma de trabajo en las 'Ideas contagiosas' de La Exprimidora 

24/10/2020 - 

CASTELLÓ. Existen muchas maneras de conocer la vida de un pueblo y probablemente una de las menos divertidas sea trabajando. Son más apetitosas las excursiones mañaneras, las comidas de bocadillo y carajillo en el bar o las verbenas de verano. Quién no ha ido a la fiesta de un pueblo que ni siquiera conocía solo por bailar hasta las tantas de la madrugada. Los pueblos están ahí, para que nosotros coqueteemos con ellos cuando queramos. Pero ¿y si esta relación de conveniencia pudiera ir a más? Hay una nueva tendencia, llamada 'coliving rural', que encuentra en los entornos naturales el espacio idóneo para crear y trabajar sin necesidad de estar encerrado en una oficina. Y menos en una ciudad.

Si os suena el teletrabajo, este modo de vida da un pasito más. Ya no se trata solo de trabajar fuera, sino también de hacerlo fuera de casa y lejos de la urbe. Ya no se trata solo de trabajar junto a otros profesionales, como viene haciendo desde hace tiempo el coworking, sino también de vivir las 24 horas con personas que no conoces. Cuenta Anna Almenar que hasta el 'coliving' que ha abierto en Culla, llegan desde freelances, hasta mochileros o compañeros de trabajo, que no solo buscan concentrarse en los proyectos de la empresa que les da sustento, sino que también aprovechan para reconectar e inspirarse en proyectos personales paralelos. 

"Trabajar en medio de la naturaleza hace que desconectes por completo, sobre todo si vienes de una ciudad. Por eso, la capacidad de enfocarte en un proyecto es mayor. Trabajas menos tiempo y rindes más", explica Almenar, quien considera además que el cambio que se ha originado en las zonas de trabajo por la situación de la covid-19, ha llegado para quedarse. "Hasta ahora parecía que la única opción de trabajo se daba en las ciudades. Afortunadamente, la pandemia ha acelerado otras pautas y no hay nada comparable con esa sensación que se tiene cuando interactúas con la naturaleza. Entornos que lamentablemente no tenemos en cuenta en nuestro día a día".

Trabajar con wifi en el campo, para nada una utopía

No llega Culla a los 500 habitantes empadronados, pero "hay mucha vida" en ella. Lo dice Anne Almenar. La diseñadora ha pasado los dos últimos años desarrollando su modelo de 'coliving rural' en el Alto Maestrazgo y no ha sido hasta hace dos meses que ha conseguido abrir sus puertas. No es tarea fácil rehabilitar estos espacios, muchos caídos en el abandono, tampoco modernizarlos, pero es necesario. Su reto, al fin y al cabo, es demostrar que trabajar con wifi en el campo para nada es una utopía. Por eso, hace falta que los 'colivings' estén totalmente equipados, porque no son tanto un lugar de creación para artistas, que con un lienzo o un instrumento pueden desarrollar sus inquietudes, sino un lugar para "nómadas digitales" que buscan otras ubicaciones para obtener beneficios extras a estar encerrados en una oficina o un Starbucks.

"Cuando abrimos la gente que venía solía quedarse unas dos semanas, pero ahora piden estar más tiempo. En muchos casos un mes. Y vienen en su mayoría informáticos, startups, consultores, makers o diseñadores. Los 'colivings' gustan porque no es algo que está apartado de la sociedad, son mejor dicho puntos de encuentro entre la naturaleza y el mundo de vida de una ciudad", manifiesta Almenar. 

Así, el 'coliving' funciona, como decíamos, como una extensión o evolución del coworking, porque además de compartir un lugar de trabajo, este modelo está diseñado para que las personas interactúen entre ellas. Y no solo esto, este modelo responde a la realidad de una generación que, por los elevados costes del alquiler y los bajos salarios, no pueden permitirse tener muchas posesiones. De hecho, el 'coliving' se originó en Silicon Valley, en Estados Unidos, al haber cada vez más jóvenes profesionales que no podían comprarse una vivienda. Es entonces cuando empezaron a agruparse en casas con inquilinos que compartían sus mismos intereses y necesidades. Para muchos, el objetivo ya no era tanto ahorrar para un futuro, como aprovechar estas experiencias. 

Resolver otro problema: la despoblación  

En su lugar, esta filosofía aspira a resolver otro problema: el de aquellos pueblos que no tienen apenas vecinos. Especialmente tras el verano, cuando la mayoría de personas dejan atrás sus segundas residencias para volver a la ciudad. Más en el caso de Culla, que tras ser proclamado como uno de los pueblos más bonitos de España ha visto cómo se disparaba su turismo estacional. "Donde nos asentáramos queríamos ayudar a los negocios locales y al entorno. Por eso, además de convivir con las costumbres de Culla, los alimentos que compramos son del pueblo y si necesitamos otro tipo de servicios que no están aquí, buscamos en los municipios de alrededor", asegura Alemnar, que añade que en este 'coliving rural' se pretende imponer valores como la sostenibilidad, la alimentación 'KM 0', la reutilización y el reciclaje o la electricidad mediante paneles solares. 

"Los 'colivings' todavía son muy personalizables, hay pocas cadenas y por eso cada una se especializa de una forma. Nosotras queremos que Ruralco no solo sea un lugar de trabajo y relax, sino un sitio donde se cree una atmósfera de mente abierta. Y también, claro, una comunidad que genere valor al pueblo y la zona donde esté", añade la creadora. No obstante, estos alojamientos funcionan al igual que si fueran un apartamento turístico. Su viabilidad dependerá de la demanda que tenga, ya que no reciben un apoyo directo de la administración. En todo caso, el proyecto sí prevé un mayor diálogo con las instituciones públicas, porque ambos encuentran un sentido concreto: los entornos rurales han de dejar de quedarse atrás en la tecnología y las nuevas formas de trabajo, para lograr una reactivación. 

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