X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

ENTREVISTA AL PRESIDENTE PROVINCIAL QUE DEJÓ ATRÁS 24 AÑOS DE GOBIERNOS DEL pp

José Martí: "Todavía hay inercias del pasado en la Diputación de Castellón que tratamos de corregir"

20/10/2019 - 

CASTELLÓ. Apenas tres meses después de su llegada a la presidencia de la Diputación, el hasta entonces alcalde socialista de Sueras, José Martí, habla de sus objetivos de legislatura para una legislatura en la que promete trabajar por un cambio de modelo en la institución, alejada de las subvenciones y centrada en la concertación, un término que quiere promover para fomentar el contacto directo -y uno por uno- con los diferentes ayuntamientos de la provincia. Su gran desafío: luchar contra la despoblación desde una Diputación que, si bien ha cerrado 24 años de sucesivos gobiernos del PP, aún perserveran "inercias" de un fabrismo que quiere dejar atrás. Para ello -según reconoce este profesor de Filosofía- le ha ayudado los ocho años "de transición" de su predecesor en el cargo, el popular Javier Moliner.

-De alcalde de Sueras al presidente de la Diputación. ¿No ha sentido vértigo?
Es un salto enorme.  La Diputación tiene una gran complejidad por las numerosas áreas que tiene que atender. La diferencia es sustancial, pero radica sobre todo en que aquí, en la institución provincial, no soy yo, sino un equipo, del que estoy muy satisfecho, como lo estoy de los diputados, de los asesores y colaboradores… Es fundamental el equipo.

-¿Es un equipo propio o impuesto?
Es un equipo de gobierno en cuya composición he participado directamente, como lo ha hecho también el partido. Yo nunca pierdo la relación estrecha con el partido, porque es un soporte importante para acometer nuestros retos. Pasa en todas las administraciones, como son los ayuntamientos y la Diputación no es una excepción. La fluidez entre el partido y el equipo de gobierno es necesaria, siempre. Y es más, también ocupo una de las vicesecretarias del PSOE y creo que es fundamental esta buena conexión entre ambas partes.

Foto: ANTONIO PRADAS

-¿Queda algo del fabrismo?
Los ocho años de mi predecesor, Javier Moliner, han sido un periodo de transición que en realidad no nos ha ido mal y verdaderamente hay cosas que han cambiado. A día de hoy no nos hemos encontrado grandes cosas referidas a esa etapa; y con esto no digo que mañana pueda pasar, pero sí es verdad que hay unas inercias, como todo el mundo sabe, ya que la Diputación y entidades vinculadas a ésta han estado al servicio de un claro clientelismo durante muchos años. Por otro lado, había una idea, creo equivocada, de que la Diputación tenía que actuar de contrapoder de la Generalitat, y eso también ocurrió en la anterior etapa.

Y en cuanto a personal, hay casos que aún perduran, casos que se derivan de colocaciones, etcétera, pero nosotros vamos a trabajar para hacer las cosas bien, con un catálogo y competencias claras para que siempre se dé el máximo rigor en cuanto a transparencia, capacidad, rigor, igualdad y mérito, que es exigible a cualquier administración. Queremos hacerlo y lo haremos con prudencia, desde luego.

-¿Y esas inercias del pasado son muros?
Es verdad que nuestros diputados y asesores a veces para llevar adelante sus asuntos les cuesta más, por esa inercia de la casa que viene de épocas pasadas. Estas cosas hay que cambiarlas y hay un trabajo importante en el marco de la RPT.

Por otro lado, debo decir que para llevar a cabo el modelo de Diputación que pretendemos cambiar, de pasar de la cultura de las subvenciones a la concertación, es fundamental la participación del personal de la Diputación, que debo decir que está muy involucrado y siempre destaca por su valía y profesionalidad. En estas cuestiones, ni en otras muchas, no hay que ser sectario, partidista, porque lo importante son los objetivos que nos hemos marcado.

Foto: ANTONIO PRADAS

-Habla de nuevo modelo de Diputación, ¿en qué consiste?
Con nuestra llegada hemos abierto grandes expectativas. Son 24 años de la anterior administración. Y confieso que me preocupa mucho estar a la altura de las circunstancias. No defraudar a esas expectativas. Pero yo lo que pediría es tiempo. Alguien decía que la sopa de gallina de la prudencia nunca hace mal a nadie. Soy una persona prudente y no soy de los que entran a los sitios como un elefante en una cacharrería.

Tres meses es tiempo, pero no demasiado para cambiar a un nuevo modelo de diputación. Lo decimos y nos lo creemos. Queremos cambiar la Diputación y eso no se hace de un día a otro. Hay que tener paciencia y confianza, porque queremos hacer cosas. Es verdad que tenemos que recoger lo bueno que ha aportado el liberalismo a la democracia y hay una máxima fundamental que es la separación y control de poderes, controles y equilibrios, y en todo esto tenemos nuestras limitaciones.

Nos estamos encontrando limitaciones como es la presupuestaria. Nos gustaría que hubiera gobierno y se reformara el modelo de financiación autonómica, todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad de la Administración local, el techo de gasto, etcétera. Se da incluso la paradoja de que una institución llega a tener dinero y no puede gastarlo por estas cortapisas administrativas.

-¿El modelo es 'adelgazar' la institución?
Somos Administración local, con toda la grandeza que esto supone. No queremos ser un ariete del Estado contra las autonomías ni queremos estar subordinadas a ella. Pero nosotros no somos competidores de la Generalitat. Tenemos nuestras competencias y nuestros ámbitos de actuación que se mueve alrededor de lo que es la Administración local, la más próxima al ciudadano, donde impera la democracia participativa, la más cercana a los verdaderos problemas de la gente.

La Administración local tiene sus competencias y desarrollarlas es lo importante; de ahí que nos tengamos a ceñir a lo que realmente nos debe ocupar. Y en este marco de la Administración local sí tenemos muchas cosas que aportar y lo haremos a través de los presupuestos, que tengan mucho sentido municipal. Queremos ser una diputación de los pequeños y grandes municipios, pero con una discriminación positiva que nos permita llegar a atender a las localidades más vulnerables frente a los nuevos y viejos problemas.

"la despoblación es otra cara de la desigualdad. es importante tenerlo en cuenta"

Es importante entender que la despoblación es otra cara de la desigualdad. Y quiero hacer énfasis en estos conceptos, porque este modelo quiere ser el ayuntamiento de los ayuntamientos de los pueblos pequeños, que nos permita corregir los desequilibrios socioeconómicos. En otras diputaciones quizá el problema no sea tan claro, pero aquí en esta provincia sí lo es. Por eso queremos darle ese sesgo muy de defensa de los pueblos pequeños, por nuestro propósito de combatir la desigualdad. Y lo haremos cambiando la cultura de la subvención por la concertación. Tras cuatro décadas de ayuntamientos democráticos, las corporaciones ya son mayores de edad y saben cuáles son las prioridades para sus vecinos y sus municipios. Y es ahí donde entra la Diputación, que centrará sus esfuerzos en atender esas demandas de los diferentes gobiernos locales.

José Martí, en la redacción de Castellón Plaza. (Foto: ANTONIO PRADAS)

Nuestro objetivo es en este primero año fomentar esta concertación y que pudiera estar operativo para los años siguientes. Otro de los aspectos que acompañan a esta concertación es hacer planes bianuales o trianuales, no cada año. Hay que hacer una planificación a medio y largo plazo.

-¿Hasta qué punto es importante la colaboración institucional?
Desde luego es muy importante. Tengo una relación especial con el presidente de la Diputación de Valencia, Toni Gaspar,  también con los ayuntamientos, así como con la Diputación de Teruel, que ya tenemos sobre la mesa iniciativas que tienen que ver con el Maestrazgo y su potencial turístico.

-¿Cuál es el futuro del Hospital Provincial?
Siempre he sido muy consciente de la buena fama de nuestro hospital. La gente está contenta. Los medios técnicos y humanos son de gran solvencia, muy eficiente. En lo que concierne a la cuestión actual que atañe al personal, deberá resolverse. Pero hay que entender que la Sanidad no es algo que compete a una Administración local como es la Diputación. Esta competencia es del Servicio Valenciano de Salud, lo que no quiere decir que nos retiremos, porque se pueden hacer muchas cosas. Lo importante  es que en este proceso no quede nadie fuera, que haya un diálogo abierto, que en cuestiones laborales se hable y mucho.
Y en este marco, estamos por involucrarnos e impulsar la Fundación. Ahí sí estará la diputación. Desde luego, hay que tener la seguridad de que el Hospital ni se va a desmantelar ni nada de eso. Todo lo contrario, se va a reforzar, con inversiones como las que se han acometido desde que Ximo Puig está al frente de la Generalitat. Lo que hay que hacer es que este esfuerzo luzca y se concluyan las obras emprendidas como la del edificio oncológico, que ya cuenta con los permisos municipales. Hay mucho trabajo por hacer y se hará desde la interlocución. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para reforzar el Provincial, como no puede ser de otra manera.

-¿Se atreve a dar plazos para la inclusión total del Hospital Provincial a la red autonómica?
Es un proceso lento, desde luego, pero que no tiene marcha atrás. A mí me gustaría que esta incorporación a la red valenciana de salud fuera en esta legislatura, pero ya se verá.

Foto: ANTONIO PRADAS

-¿Cómo quiere que se le reconozca, como buena persona o como buen político?
A la larga lo que me satisface más es que se me reconozca como buena persona. La gran revolución social está en la bondad, pero siempre recuerdo las palabras de mi madre cuando decía “dos vegades bo es bobo”. Es un riesgo, sí (risas). Confío siempre en el buen ángel de las personas y eso no tiene por qué ser malo, ni un defecto. Quiero hacer una apuesta por quienes admiten sus errores. Los políticos no equivocamos bastante y no tiene que ser malo reconocerlo.

-¿Se equivocó con el ya ex diputado Manel Martínez tras conocerse que presionó a una edil del PP para que permitiera su nombramiento como alcalde de la Vilavella?
Pues la verdad es que fue un momento complicado. Creo que Manel le perdió el ser demasiado confiado, inocente, porque tuvo una conversación que no fue afortunada y menos en un periodo electoral. Lo solventamos pronto y marcamos con diferencia con respecto a otras situaciones vividas en esta institución durante anteriores etapas, donde existían situaciones irregulares más graves y no se solucionaron en años. Nosotros  tuvimos un problema y en dos días lo solventamos. A mí me preocupa esa generalización universalista de que los políticos somos todos iguales. No somos todos iguales y ante un problema actuamos con serenidad y con celeridad lo solventamos. Eso marca las diferencias.

Noticias relacionadas

next