Detenidos dos hosteleros en Castelló por tener trabajadores sin contrato y hacinados

18/06/2019 - 

CASTELLÓ. (EP). Agentes de la Policía Nacional han detenido a una pareja que regentaba un local de hostelería en Castelló por supuestamente tener a trabajadores en situación irregular, algunos durmiendo hacinados en dependencias del propio establecimiento, con horarios que alcanzaban las 70 horas semanales, --uno de ellos sin descansar dos días seguidos en dos años-- y que disponían de una trampilla para huir en caso de que llegara una inspección.

De los trabajadores, en su mayoría de origen chino, dos de ellos no tenían permiso de residencia y trabajo en España, por lo que tampoco tenían contrato ni estaban dados de alta en la Seguridad Social, según ha informado la Policía.

En la parte alta del establecimiento, habían dispuesto una habitación en la que se alojaban algunos de los empleados, hacinados y en condiciones precarias, y con una trampilla para huir y esconderse en caso de ser inspeccionados.

Los investigadores de la Policía Nacional tuvieron conocimiento de que en un establecimiento hostelero de la ciudad podrían estar trabajando personas en situación irregular, por lo que se iniciaron las gestiones para su inspección.

En la inspección del establecimiento, trabajaron de forma conjunta los agentes de la Policía Nacional especializados en extranjería e inmigración irregular, agentes de la Unidad Adscrita del Cuerpo Nacional de Policía a la Generalitat y la Inspección de Trabajo.

En el momento de la operación policial, se encontraban dos trabajadores en situación irregular, sin contrato y sin Seguridad Social, y uno de ellos fue detenido por usurpación de identidad, al utilizar una tarjeta de residencia que no era suya para su contratación e identificación ante la Policía.

Dormían hacinados

El establecimiento contaba con alojamiento para algunos trabajadores, que dormían hacinados y en malas condiciones de habitabilidad.

Además, se detectaron otras irregularidades en los cuadrantes y en las 'fichas de horarios', que rellenaba la jefa a "su antojo", con horarios ficticios, para que coincidiesen con las 40 horas de contrato semanal, cuando realmente los empleados hacían entre 60 y 70 horas a la semana, llevando uno de ellos más de dos años sin descansar dos días seguidos. Si se negaban a firmar los cuadrantes, les amenazaban con despedirles.

Así mismo, se encontró con que había una trampilla y los trabajadores estaban advertidos de que debían usarla en caso de que la Policía o alguna inspección acudiese al establecimiento.

Tras comprobar lo ocurrido, los agentes detuvieron a la pareja, responsables de la empresa como presuntos autores de un delito contra los derechos de los trabajadores y contra los ciudadanos extranjeros.

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